Nódulo Tiroideo y Cáncer

La tiroides es una glándula con forma de escudo o mariposa que se encuentra en la parte anterior del cuello, junto al cartílago de la laringe y al llamado “hueso de Adán”.
Nodulo Tiroideo

La tiroides es una glándula con forma de escudo o mariposa que se encuentra en la parte anterior del cuello, junto al cartílago de la laringe y al llamado “hueso de Adán”. Su función es la producción de hormonas tiroideas (T3 y T4); estas hormonas poseen múltiples funciones en el organismo, influyendo directamente en el metabolismo celular de todos los tejidos del cuerpo, ejerciendo funciones para la correcta utilización de la energía, conservación de la temperatura corporal, mantenimiento de las funciones cerebrales y de crecimiento celular.

Un nódulo tiroideo es un crecimiento anormal de células formando un TUMOR dentro de la tiroides. Pueden ser Benignos o Malignos. Es un problema endocrinológico frecuente. Podemos encontrar nódulos hasta en el 10% de la población en general. 1 de cada 10 puede ser maligno. La exposición a radiaciones es un factor de riesgo importante, en especial en menores de 5 años de edad.

Normalmente no cursan con síntomas, suelen descubrirse como hallazgo a la palpación o al notar una masa en el cuello o la presencia de ganglios palpables. Si el nódulo es productor de hormonas puede dar síntomas de Hipertiroidismo (palpitaciones, pérdida de peso, intolerancia al calor, nerviosismo, irritabilidad, sudoración). Cuando aumentan de tamaño pueden causar dolor mandibular y de oído, así como dificultad para tragar saliva o incluso para respirar.

El diagnóstico se realiza mediante la exploración física realizada por un experto, donde se palpe correctamente la glándula y los niveles del cuello buscando crecimientos ganglionares y otras alteraciones. Se debe complementar con un ultrasonido de cuello, así como un perfil tiroideo. De acuerdo a los hallazgos encontrados se puede valorar la toma de una muestra de tejido para su análisis histopatológico mediante una BAAF (biopsia por aspiración con aguija fina) guiada por ultrasonido; o un gammagrama tiroideo.

El tratamiento depende del tipo de nódulo. Los Benignos pueden mantenerse en vigilancia, a menos que den datos de obstrucción o molestias estéticas se consideraría su extracción. En el caso de los Malignos el tratamiento de base es la extracción quirúrgica del nódulo, la glándula entera y los ganglios linfáticos cercanos por el riesgo de recurrencia y metástasis (siembras a distancia). De acuerdo al riesgo y la estadificación se indica tratamiento complementario con Yodo Radioactivo (I131); así como suplementación con levotiroxina (LT4).

El pronóstico es bueno si son tratados a tiempo, lográndose la curación en la mayoría de los casos.